Los hábitos son conductas aprendidas, metidas muy adentro de nuestro ser que se repiten de forma automática, prácticamente sin la participación de la voluntad. No son fáciles de cambiar si no las reconocemos, las entendemos y asumimos la tarea de hacerlo y poniendo todo nuestro empeño en ello, entendiendo que las recaídas son frecuentes, normales, no deben hacernos tirar la toalla; debemos confiar que con la constancia en el nuevo hábito, se llegarán a erradicar.
Si, dije “nuevo hábito”; lo que estamos buscando es adquirir otros hábitos, conductas nuevas, saludables, benéficas, que al igual que el hábito malo, se comporten automáticamente, que nos dominen, pero generando conductas positivas.
Algunos ejemplos de malos hábitos en la conducta alimentaria
- Es frecuente que el individuo obeso acostumbre comerse lo que los demás dejan argumentando que es “pecado botar la comida”, cosa que hemos aprendido en nuestros hogares
- Servirse más de la cuenta es otro hábito nocivo que va de la mano con comer muy rápido
- Levantarse de la mesa y ser capaz de repetir de lo mismo o abrir la nevera o la alacena para llevarse algo adicional para comer en otra parte como en la cama o viendo televisión
- Tener la costumbre de adicionar salsas, aceite, azúcar, vinagretas, entre otros aditivos energéticos a la comida ya preparada. Esto es muy frecuente cuando se acostumbra comida chatarra tipo perros, hamburguesas, tacos, etc.
- Picar permanentemente entre comidas.
- Guardar alimentos tipo mecato en la oficina, la habitación, los bolsillos, el carro, sitios que normalmente no están destinados para comer. Comer abundante en la noche antes de ir a la cama. La siesta no es un hábito diferente, se comporta de la misma manera.
respecto a la actividad física pues no se olviden que tan malo es comer calorías en exceso como ahorrarlas o sea, no gastarlas en alguna actividad.
• Odiar subir y bajar las escaleras, caminar; ser adicto al carro, a los trabajos sedentarios, odiar los deportes o al menos sentir pereza de hacerlos.
• Sacar la disculpa de no tener tiempo para hacer ejercicio porque el trabajo es de 7 am a 9 pm y se llega agotado a la casa.
• No tiene quien le cuide los niños, el perro no se puede dejar solo (no estoy hablando del marido), la calle es muy peligrosa, entre muchas disculpas para no hacer actividad física.
• Hacer ejercicio sin ningún esfuerzo aeróbico no reporta gasto calórico muy importante.
Bueno, la lista se haría interminable y puedo irla aumentando con la colaboración de ustedes. Ahora de lo que se trata es de discutir un poco acerca de cómo hacer para erradicar estos hábitos y señalar hábitos buenos que se puedan aprender en vez de estos.
Para erradicar un mal hábito, una conducta negativa lo primero será reconocerla y entenderla como negativa; igual que el alcohólico, mientras no reconozca su enfermedad, la acepte y pida ayuda, es imposible empezar un trabajo; literalmente podemos decir que somos adictos al hábito de comer por ejemplo, nos maneja, nos perjudica. En esta tarea de reconocimiento, el médico, la nutricionista, el psicólogo o el psiquiatra nos pueden aportar una ayuda valiosa.
Una vez reconocido el o los hábitos malos, el siguiente paso será entender como hace para que aumentemos de peso. “El conocimiento siempre nos hará libres”. Si yo no comprendo exactamente el mecanismo por el cual me enfermo, seguramente no voy a implementar conscientemente las medidas de corrección.
Por ejemplo, si acostumbro a comer volúmenes de comida grandes, asi haga 3 comidas al día y dos intermedios y no acostumbro hacer ejercicio corrientemente, el nutricionista dietista podría fácilmente demostrarme que diariamente estoy ingiriendo en la dieta un número de calorías que supera el gasto calórico de mis actividades normales; el organismo no puede botar este excedente como hacemos diariamente con la basura que tenemos en la casa; indefectiblemente, nuestro organismo tiene que almacenarla; desafortunadamente ese exceso de calorías no se puede almacenar como cerebro que sería una cosa muy buena pues seriamos más inteligentes cada día; ya tenemos el cerebro del tamaño que lo vamos a tener el resto de la vida; tampoco se va a guardar como músculo, pues aunque podría ser una opción viable, si no hacemos ejercicio diariamente para obtener este efecto, el no se fabrica solito; no nos queda sino la opción que ya todos sabemos pero que no queremos reconocer:
El exceso de calorías se deposita en el único depósito que tiene el organismo: la grasa.
Por eso nos aparecen las llantas, nos queda apretada la ropa, se nos redondea la cara y los demás nos advierten que nos estamos engordando; no seamos ilusos, entendamos que si esto nos esta pasando, es porque estamos comiendo mas calorías de las que gastamos; no hay otra explicación disponible, así nosotros no lo reconozcamos, así nosotros lo neguemos.
“Doctor, es que yo no como casi, vea, al desayuno me como una arepita así de pequeña, con un pedacito de quesito y medio pocillito de café; al almuerzo"……… esto lo escucho frecuentemente en la consulta; yo no puedo discutir con el paciente porque no nos vamos a poner de acuerdo, pero lo cierto es que su organismo es un “contador juramentado espectacular”, ni le roba una caloría ni se la regala; todas las que le sobran a diario se las ahorra; entonces entendamos que es que no nos engordamos de la noche a la mañana, no; nos engordamos de a poquitos a lo largo de los años. ASI DE SIMPLE: ES UN AHORRO A LO LARGO DEL TIEMPO.
Entonces con la ayuda del médico, la nutricionista, otros especialistas y sobre todo con su decisión de aliviarse, se iran esclareciendo los malos hábitos, las conductas negativas para cambiarlas definitivamente.